19 oct. 2008

CAPÍTULO 2: ARGENTINA (I)

Sin más dilación, lo primero que he escrito:

Un día soleado de principios de septiembre, en las primeras horas de la mañana, partimos de la ciudad de Salto hacia el Norte una vez que nos hubieran tomado las fotografías que luego salieran en el diario de ese día (ver link "NOTAS"), rumbo al paso fronterizo del puente de Salto Grande, junto a la famosa represa de dicho nombre.
La travesía fue tranquila, sin mucho calor ni frío, escaso tráfico y una carretera en buenas condiciones que no presentaba grandes accidentes.

Cuando aún era temprano, llegamos a los abandonados edificios con los que se despide el lado uruguayo, y nos dispusimos a cruzar el puente. A la mitad, nos detuvo una camioneta de la policía fronteriza uruguaya diciéndonos que estaba terminantemente prohibido cruzar el puente a pie o en bicicleta y que, sin remedio alguno, debíamos volver por donde vinimos y esperar a que algún vehículo motorizado (con suficiente capacidad) nos ayudara a pasar el puente y de país.

El puente se cerró por unos veinte minutos para que pasara un tren que iba para Uruguay, tiempo durante el cual tuvimos la suerte de encontrar ese generoso "salvoconducto" motorizado: la camioneta de un matrimonio jubilado uruguayo (Riverense) que viajaba a Concordia.



Ya en el lado argentino nos revisaron y sellaron los pasaportes. Jazmín encontró algún que otro problema por viajar con el salvoconducto que le expidió el consulado de Chile en Montevideo; y a Pablo, cerca del museo de la represa de Salto Grande, le dijo un militar que tenía que darse la vuelta porque, en realidad, no le habían sellado la entrada. (¡Uruguay no ma´!)

Visitamos rápidamente el museo, donde concurrimos con un grupo de colegiales que estaban de excursión y por ello pudimos enterarnos de algunas curiosidades sobre la represa, tal como que cada segundo circulan por unas altísimas compuertas cien mil litros de agua que dan movimiento a las enormes turbinas que generan la electricidad.

Proseguimos el periplo por la ruta 22 hasta el empalme con la temible ruta 14, que viaja desde BsAs hacia el Norte pasando por Corrientes y Misiones. La ruta 14 tiene el sobrenombre de "ruta de la muerte" y no es para menos. Un importante tránsito de camiones la recorren a diario desde Brasil y Paraguay hasta Buenos Aires y viceversa. Lo peor es que esta ruta internacional, de semejante trascendencia comercial, sólo dispone de dos carriles en total. Los adelantamientos de estos pesadísimos colosos son escalofriantes; ya no sólo por la pavorosa velocidad a la que van, sino por lo súbitos y arriesgados que son. De modo que es fácil imaginar que el corto tramo de veinte kilómetros por la 14, los completamos con el alma en un puño.


De la 14 (Sur) cambiamos a la 18 (Oeste). Y por esta última nos adentramos unos 50km hasta llegar a un modesto pueblecito llamado San Salvador.


Llegamos ya al atardecer y nos sentíamos algo desgastados por la exposición al fuerte sol que nos había estado dando desde el mediodía sumado a los varios días de descanzo obligado que nos tomamos mientras Jazmín fue a Montevideo a regularizar el tema de sus papeles para poder salir de la ROU (República Oriental del Uruguay).

Repetimos, como de costumbre, el ritual de la búsqueda de alojamiento gratis y seguro, aunque por la hora no nos resultó tan sencillo. Además, era la primera vez que nos tocaba hacerlo en Argentina, por lo tanto no nos sentíamos tan confiados.



Sin embargo, después de dar varias vueltas - primero por la policía, luego a la Municipalidad (Ayuntamiento) e incluso a la estación de ferrocarril - terminamos pidiendo asilo en el cuartel de bomberos voluntarios de San Salvador, donde un amabilísimo Carlos García nos resolvió la gestión tan pronto como solucionó un problema eléctrico que había sumido a la estación entera en la penumbra.

(Continuará...)

Fotos del cuartel de Bomberos Voluntarios de San Salvador, Entre Rios, Argentina

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Namasté en Salto, Uruguay (local de venta de productos medicinales, homeopáticos y holíticos alternativos)

Continúa en "ARGENTINA (II)"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo un deseo muy profundo de conocer bien Argentina. Sé que es un país muy bonito, del cual seguro que me sorprenderé. Justo consguí unos pasajes baratos así que el mes próximo por allí estaré.
Alguna recomendación en particular?
Saludos!

Pablo Rusiñol dijo...

Vicky hemranita;
En qué medio de transporte estarás?
A qué zona de AR vas?
De dónde sos?
Recomendación particular de qué tipo?
Besos desde México

Yo