25 oct. 2008

CAPÍTULO 2: ARGENTINA (X)

Continuación de "ARGENTINA (IX)"




De Purmamarca a Humahuaca.





Sin aburrir mucho el relato, pero sin dejar de mencionarlo, por que no comentar que nos llevó desde las 10.40 AM. hasta las 16.40 completar este sufrido ascenso, tampoco sería justo dejar de mencionar que el fuerte viento proveniente del sur que nos ayudó muchísimo y Pablo al colocar la colchoneta en la parte trasera de la bicicleta, acomodada con algunos pulpos (ver fotos) sentía que lo empujaban de atrás y en las subidas apenas tenía que dar un poco pedal.

Entre los pueblitos que se encontraban en medio de Yala y Purmamarca pasamos Volcán, un pueblito muy venido a menos con una estación de tren abandonada que apenas lo notamos. Sin embargo, según día el cartel, Volcán es la puerta a la quebrada de Humahuaca.


A unos escasos 3 km. estaba Tumbaya, un pequeño caserío que tampoco hubiéramos notado sino nos hubiéramos detenido a conversar con un ciclista mendocino cercano a la tercera edad que venía bajando desde La Quiaca (ciudad argentina fronteriza con Bolivia hacia la cual nos dirigíamos).







Pocos kilómetros después de Tumbaya comenzó el fuerte viento a favor ,que mencionábamos, que nos empujó y acompañó hasta el empalme con la ruta que lleva hacia Chile, atravesando el corredor vial por el Paso de Jama, donde hay que ascender hasta los 4200 m.s.n.m. Luego de unos 4 Km. de cornisa (se llama en esta zona a la carretera que va como colgada de los cerros) avistamos el primer cartel de Purmamarca indicando la altitud de 2195 m.s.n.m. e inmediatamente pudimos distinguir de entre todos los cerros el famoso y precioso Cerro de los Siete Colores.


Luego de dar varias vueltas por el pequeñísimo pueblo intentamos conseguir alojamiento y sin éxito terminamos yendo hasta la misma casa de uno de los funcionarios de la municipalidad quien se veía bastante consternado de no poder ayudarnos y aprovechó para desahogarse y contarnos el destrozo que el turismo estaba haciendo sobre su pueblo, a pesar de reconocer constantemente su lucro gracias a él, de dejaba ver detrás de sus palabras un hombre sensato, honesto y consciente.

Nos contaba que los hoteles con piscina, SPA, duchas y bañeras sin control de gasto en el agua estaban agotando muy rápidamente los recursos hídricos que explotaban de los cerros de la zona desde siempre; aseguró que para el verano (2008 - 2009) seguro habrían problemas de presión y abastecimiento. Nos contó que el gobierno provincial había recientemente dado la aprobación para que construyeran un hotel cinco estrellas de tan alta gama que sólo hay otro igual en la capital argentina.

Algunos otros pormenores de sus lamentos e indignaciones eran que Marcelo Tinelli y el también conocido Macri, habían comprado algunos terrenos para revenderlos más tarde.

Luego de escuchar atentamente y tristemente lo que este buen hombre contaba, siguiendo su sugerencia salimos del pueblo hacia el oeste por la cuesta de Lipán, la que se dirige hacia Chile por el corredor bi-oceánico (culminando en el ya antes nombrado Paso de Jama).

Un par de kilómetros alejados de este “jet-set” (lugar para la alta sociedad) en la primera finca que preguntamos, como nos había dicho el personaje el antes mencionado, nos dijeron que no habría ningún problema que pasáramos la noche allí y que si precisábamos sacáramos agua señalándonos el lugar.

Para cuando armamos nuestra carpa a las 6.30 PM. y ya estábamos adentro de ella, con un poco de frío y disfrutando de una sosa polenta apareció un zorro mezclado entre algunos perros y sin ninguna vergüenza se paseó delante de nuestra morada plástica haciendo varias idas y venidas.




Al día siguiente nos enteraríamos por medio de nuestra anfitriona, Gisela, que era una de las tantas mascotas de esta pequeña finca. Este día (27/10) enseguida de secar la carpa (ya que normalmente sobre el pasto, el calor de los cuerpos condensa la humedad en la parte exterior del piso de la carpa) y orear los sobres de dormir, dejamos nuestro hospedaje temporal para disfrutar por una hora de recorrer y tomar fotos de este pintoresco, pero muy caro y turístico pueblito.

Nuestro destino de hoy era un poco incierto pues el ascenso nos estaba costando bastante físicamente. Para las 10.30 AM. y luego de habernos cruzado con una familia de holandeses que a pesar de tener dos niñas planeaban viajar un año por el mundo haciendo paralelamente la escuela de las niñas a través de libros e Internet, estábamos otra vez sobre la ruta 9, otra vez confundidos con los datos de carteles en el mapa que nuestro instruido amigo de información turística en S. Salvador nos había facilitado.













Apenas 40 minutos después habíamos ascendido unos 200 metros, pero avanzando 11 km.
Maimará nos llamó la atención, pero debíamos desviarnos unos km. de la ruta 9 y pretendíamos avanzar una distancia considerable este día.




Tomamos un descanso allí y retomamos la marcha hasta Tilcara, a 2465 m.s.n.m. (a tan sólo unos 20 km. de Purmamarca) donde ya el cuerpo no nos daba más.


Pasamos la noche pegados a la estación de servicio YPF en un predio semi-abandonado donde nuevamente la diarrea atacó a Pablo. Por fortuna, allí en la estación si había baño…


El pueblo es muy bonito, está muy conservado y hasta los más modernos negocios conservan su fachada centenaria.

La gente de aquí se mostró con muchas ganas de colaborar, incluso cuando la 9 mm. nunca fue mostrada.





El 28/10 despertamos antes que el sol, Pablo recuperado de su diarrea, pero aún un poco débil, aunque ambos bastante frescos debido a la ducha que tomamos el día anterior por un peso argentino en la YPF y el estómago contento por la pasta que habíamos cenado. Antes de la 8 AM. estábamos dejando este pueblo ya que habíamos decidido no pagar los argentinos $30 que pretendían usurparnos por hacernos un recorrido por las ruinas que habían allí.





De esta forma emprendimos camino con la intención de pasar la noche en Humahuaca, sitio que le da nombre a toda la quebrada de la que venimos hablando prácticamente desde Yala.
Para las 10.30 AM. ya habíamos pasado el trópico de Capricornio que se encuentra en Huacalera, a unos 16 km. de nuestra partida, nos cruzamos y nos detuvimos a conversar una media hora con Randy y Nancy de Colorado (EE.UU.), otros dos viajeros en bicicleta que llevaban para ese entonces 21.000 km. recorridos en dos años desde Canadá.





Muy interesantes consejos y sugerencias nos dieron e incluso algún que otro sitio Web gratuito en donde bondadosas almas brindan alojamiento sin costo alguno en distintos puntos del mundo a ciclistas y viajeros.



En la sección DATOS ÚTILES, encontrarán interesante información sobre “casas de ciclistas”, links de páginas de ciclistas que han realizado diferentes rutas por el mundo, etc.




Pocos kilómetros después nos encontramos con un particular y pequeño pueblito llamado Uquía del que nos llamó mucho la atención su iglesia que se encuentra sobre la ruta.

Aprovechando la parada de los buses y los 2818 m.s.n.m. a los que nos encontrábamos tomamos un descanso para continuar dos horas más tarde. Aquí comenzaron a sentirse sin duda los efectos de la altura.





Paisajes desde Purmamarca a Humahuaca







Continúa en "ARGENTINA (XI)"

2 comentarios:

Melanie dijo...

Por dios, estos viajes son increibles!! Uno no sabe que se va a encontrar con tanta belleza. A mi lo que más me gustó, bueno , en sí me encantó toda Jujuy, pero especialmente Tilcara porque es como que mantiene un activo movimiento cultural que se refleja en los habitantes que musicalizan las calles con el sonido de los sikus. Me acuerdo que me quedé en el hotel huacalera tilcara, muy lindo por supuesto, y me la pasaba todos los días recorriendo las calles buscando objetos insólitos que me sorprendieran. Estuvo muy bueno!
Meli

Pablo Rusiñol dijo...

Meli, ha pasado ya más de un año y medio desde ese entonces. La verdad es que te mentiría si te hablara con exactitud, pero creo que en Tilcara fue donde me cerraron las puertas en TODOS los sitios en los que fui a pedir asilo; incluso dentro de los organismos estatales.
Esa noche dormimos en una esculita donde pasé la peor noche de mi vida por el dolor que sentía en el pecho y en la cabeza por causa de la altura. Claro! era la primera vez que pedaleaba sobre los 2mil metros!!
De allí en más, cuando llegué en Bolivia a los 4600 metros, me di cuenta de lo que me quejaba en Jujuy que por cierto, fue lo más bonito que conocí de Argentina dejando de lado Tilcara.
Muchas veces no es dónde estamos, sino como vemos a ese "dónde"
Un abrazo estimada.
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