23 nov 2008

CAPÍTULO 3: BOLIVIA (VII)

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Continuación de "BOLIVIA (VI)"


Potosí - Sucre



Para el siguiente capítulo, es necesario explicar algo antes, hacer un pequeño preámbulo para que entiendan bien todo lo siguiente.

Desde mi punto de vista, una de las buenas pocas cosas dentro de la tecnología que nos trae la globalización, es Internet.
Si, la gran red de redes que con ella acarrea la posibilidad de, con un adecuado manejo de esta herramienta claro está, informarnos y auto cultivarnos en la profundidad y medida que cada uno quiera. También nos ofrece la posibilidad de conectarnos con seres humanos de una “punta” a la otra del mundo sin más esfuerzo que el de sentarnos frente a una computadora y dar un par de teclazos seguidos de algún click con el “ratón”.
Otra de las tantísimas aplicaciones y opciones que nos da Internet es que nos ofrece conocer gente de miles de lugares diferentes en todos los puntos del mundo; y es de esto que voy a relatar un poco ahora.
Una de las millones de páginas que existen en la gran red es http://www.couchsurfing.com/. Esta se trata de personas que a lo largo y ancho del planeta Tierra deseosas de conocer y ayudar DESINTERESADAMENTE a seres de otras culturas y naciones, se registran en esta página dejando datos básicos como país, ciudad, nombre personal, edad, sexo, requisitos y ofrecimientos para los posibles interesados.

Estando en las rutas de Jujuy, Argentina (a la altura del trópico de Capricornio) como ya hemos mencionado, nos cruzamos a Randy y Nancy, dos estadounidenses que llevaban 2 años y pico viajando y más de 22 mil kilómetros en sus bicicletas. Habiendo recorrido ya anteriormente varios países de Asia y Europa, estaban muy informados y “duchos” en el tema de conseguir alojamiento GRATIS.
Así fue que ellos nos pasaron este dato tan importante e interesante.
No habíamos caído en la necesidad de necesitar un lugar “seguro” para dormir por la “inseguridad” lugareña.

Pensando en lo que se venía, ya en Uyuni empecé a intentar hacer contactos a través de una página similar a “couchsurfing” (llamada Hospitality Club) y conseguí increíblemente para mí, un buen señor en Potosí.
Como ya habrán leído, el recorrido hasta Potosí capital, fue bastante esforzado pese a que algún camión y camioneta nos ayudaron bastante.

Para no irme por las ramas, explicaré resumidamente los acontecimientos subsiguientes.
Allí, en Potosí, varias semanas posteriores a nuestro cruce con Randy y Nancy decidí registrarme en “couchsurfing”, este sitio Web que mencionaba anteriormente con el fin de conseguir alojamiento en Sucre, capital del departamento de Chuquisaca donde pasaríamos según lo planeado un par de días y por ser ciudad, no podríamos quedarnos en una plaza o una estación de servicio…

Luego de haberme registrado, me di cuenta de que no había adjuntado a mi perfil ninguna fotografía digital. Por este motivo, luego de escribirle a las únicas 3 personas que se ofrecían como anfitriones, obtuvimos más o menos la misma respuesta de todos; decían que en ese momento, ya tenían huéspedes o que no podían por motivos familiares pero bue.., en definitiva, no nos podían ayudar.
Pero solo uno, un americano de Washington DC que vivía en Sucre temporalmente me respondió algo con un “plus”; el me explicó que si bien el no me podía ayudar, me sugería que era básico adjuntar a mi perfil una foto para que los anfitriones supieran con quien trataban. Me pareció muy superficial, pero así aún, decidí adaptarme a las reglas del “juego” si quería para otra instancia un resultado más adecuado a mis objetivos; así que lo hice a regañadientes, en contra de mis ideas, pero con un fin, si se quiere decir, mayor. No solo subí una, sino que fueron 3 fotos entonces las que aparecían en mi/nuestro perfil.

Quince horas después, salimos con Jazmín Elizabeth de la capital del departamento de Potosí con destino a Sucre.
Una simple, pero linda despedida de Teodora, Florencio y su familia dio un relativo fin a nuestra estadía de 8 días en su hogar y en la ciudad de Potosí, capital nacional de la dignidad como la llaman los potosinos.
Con sus 3826,7 m.s.n.m (en la plaza 10 de noviembre; que no es el punto más alto de la ciudad), Potosí no solo nos marco por la falta de oxígeno que era imposible de no percibirse al subir (incluso con un paso muy lento) la escalera de 15 escalones hasta la habitación en la que dormimos esos 8 días, sino también por haber vivido, convivido con hábitos bolivianos y entre bolivianos, entre bolivianos muy especiales por algo más de una semana en la 3era o 4ta ciudad más alta del mundo entero.


Siendo cerca de las 11 AM, ya nos encontrábamos en la estación de servicio situada a la salida de esta ciudad (camino a Sucre) cargando nafta en la botella de nuestra cocinilla para encarar los 160 y pico de kilómetros que nos separaban de la capital de Chuquisaca.


Finalmente, comenzamos las subidas de salida de la zona suburbana y divisamos el primer cartel que nos informaba que estábamos a 146 de Sucre.



Nos propusimos no sufrir demasiado, así que con un pedaleo lento pero constante comenzamos a ver pasar kilómetro a kilómetro.
Luego de 4 o 5 repechos muy interesantes, comenzó a lloviznar pero apretamos la marcha hasta llegar a Betaznos, lugar en el cual comimos algo y nos abrigamos bastante.



Allí descansamos y después de haber entrado en calor (Jazmín vestida y todo se tuvo que meter dentro de su sobre de dormir porque estaba congelada), transcurrida como una hora, paró de llover.
Acto seguido, reemprendimos la marcha ilusionados con que sería todo bajada en adelante según nos dijo un lugareño de allí.

Saliendo de este pueblito, nos cruzamos y emocionamos un montón con el mojón del kilómetro Nº 99; nos tomamos una foto y recordámos rápidamente esta otra que fue tomada más de 4000 kilómetros atrás...


Betaznos, Potosí, Bolivia - Maldonado, Uruguay

Fue así hasta que nos topamos con una subida tipo pared a los pocos kilómetros de Betaznos. No nos faltaron ganas de volver para atrás a conversar "tranquilamente" con ese lugareño…

Creo que le faltaban pocos grados para alcanzar la verticalidad. Un poco pedaleando y otro poquitito a pié llegamos a la cima. El clima, bastante frío. Otra vez lloviznando por lo que nos obligó a parar en Villa Carmen.





Allí, luego de buscar varios lugares para pernoctar, hacia las 18hs lo encontramos, en un hospital público del mismo pueblo (caserío mejor dicho).
Comimos un poco de pan con arroz integral (viejo y conocido amigo que no hemos olvidado aún) y rápidamente nos dormimos.
A la mañana siguiente, tuvimos que ir a pedir agua de un pozo a un vecino del hospital porque el mismo estaba hacía 48hs sin agua!!!; nos despedimos del sereno que nos había autorizado a quedarnos allí muy gentilmente y partimos.

La distancia que no separaba de Sucre era parea este entonces de 87 kilómetros.



Subimos algunos repechos de relativa dificultad hasta que vemos marcada con pintura en la carretera una línea transversal indicando la altura de 3294 m.s.n.m.




Allí, comenzó una bajada de 11 kilómetros exactamente en la cual para llevar una muy buena velocidad no era necesario dar pedal en absoluto.
Como bien es sabido, luego de una bajada viene una subida, y luego de una BUENA bajada, viene…. una subida de la p….q…..p…

Así fue, y luego otra bajada y otra subida y paisajes hermosos, y más bajadas y subidas (indicando una altura promedio de 2800 m.s.n.m hasta que como para marcar la última bajada, antes de comenzar el ascenso final hasta la capital Chuquisaqueña, una abeja kamikaze tuvo la delicadeza de suicidarse contra el párpado inferior del ojo de Pablo. Por este motivo y la próxima puesta de sol, fue imposible seguir los 18 kilómetros restantes. También fue una buena excusa para descansar ya que mal no nos venía puesto que por la altura y ese ajetreo descrito más arriba, Pablo había tenido 4 o 5 diarreas consecutivas marcando su territorio a diferentes alturas…

Pasados varios pueblitos (muy pequeños) y hasta incluso (como se ve en la foto) salir formalmente por pirmera vez de un departamento (el de Potosí) y entrar en otro (el de Chuquisaca) llegamos, a 18 kilómetros de Sucre a Mosoj-Llacta.

Luego de algunos malabares, logramos conseguir un salón de clases en una escuela de Mosoj-Llacta pese a que la portera (que vivía allí) nos confesaba tener mucho miedo por todo lo que pasaban en la televisión.


Hubiera sido lindo que ésta joven de no más de 30 años viajara con nosotros y se hubiera enfrentado a esos miedos con los que nosotros salimos pero ya estaban superados. Viajando, pedaleando, empujando las bicis en subidas y atravesando ciudades “peligrosas” nos fuimos dando cuenta de a poco que, es el sistema quien implanta esos temores en nuestras mentes; que es posible que hallan robos, y de hecho los hay, asesinatos, violaciones, pero no es lo más común (al menos aún no lo es). Más arriesgado que este viaje sin duda, es vivir en una ciudad y que al pueblo se lo controla con ignorancia y miedo fue algo que pudimos constatar. A pesar de esto nos permitió casi con la voz trémula y quebrada el pasar la noche allí.





Hoy, 18 de noviembre, estamos saliendo de Mosoj-Llacta con destino Sucre. Fueron unas 2 horas y media lo que demoramos en trepar, escalar las interminables subidas de bienvenida a Sucre.




Una vez arribados al Mercado Central, tomamos algunas interesantes fotos que aquí están.



Allí, en el centro, luego de esperanzadamente revisar el correo electrónico para ver si alguien de “couchsurfing” nos había respondido, salimos a buscar precios de alojamientos al corroborar lo sospechado; nadie había escrito si para decir “hola”.

Disfrutamos sin embargo e ignorantemente de la manifestación con música que estaba pasando por la calle que estábamos.




Sobre la calle Argentina, un buen señor se apiadó de nosotros y nos redujo (previos “llantos”) de 40 bolivianos (de ahora en más bolivianos=bs) a 30 bs (unos 4,5 dólares) la habitación doble con baño compartido.
Dejamos todo y salimos a averiguar como hacer para ingresar al Parque Cretácico (P.C.), lugar donde se encuentra la extensión de huellas de dinosaurios más grande Y variada del mundo.

Luego de pasar por la casa de la cultura y hablar con Liset, una simpática y bonita chica, ésta nos informó luego de que expusiéramos nuestra situación que no podíamos entrar gratis, pero que ella había hecho las gestiones para que nos cobraran como a bolivianos (es decir como nacionales) si igual queríamos ir.
Le dimos el visto bueno y en vez de 60 bs los dos más 20 bs más por concepto de transporte, pagaríamos 24 bs los dos todo incluido.


Contentos los dos salimos de allí rumbo a la parada del bus popular cuando nos intercepta un individuo y con su sonrisa resaltante contrastada con su piel oscura y nos dice que el es Eugenio a ver si nosotros éramos los dos ciclistas que le habíamos escrito a través de “couchsurfing”.


Quedamos perplejos, anonadados, atónitos y súper recontra requetesorprendidos frente a tal coincidencia y cuando recuperamos el habla, le preguntamos como en una ciudad de doscientos cincuenta y seis mil personas había dado con nosotros sin haber combinado previamente y sin saber cuando llegaríamos.
Ahondamos mucho más en esta coincidencia en los siguientes 20 minutos y casualmente, también trabajó en La Tasca, lugar donde ambos hemos trabajado (en USA), en el mismo local. Más increíble… dudo que sea posible.
A varias cuadras de su casa nos encontrábamos y ya habíamos pagado nuestra habitación, además, nos “esperaban” en el P.C.

Le explicamos a Eugenio nuestra agenda y nos ofreció de ir a su casa ese mismo día al volver del P.C. o al día siguiente pero que nos quería conocer y conversar mucho con nosotros.
Nos explicó que al principio había dicho que no, pero al vernos, había cambiado de opinión, que estaba de “casualidad” en esa esquina esperando a su profesor de español y que nos había visto pasar en las bicicletas y se había replanteado el tema.
Me pregunto si tendríamos tal cara de demacrados…


Luego de casi una hora de transporte, llegamos a Fancesa, una fábrica de cemento muy conocida en toda Bolivia que fueron quienes hicieron este hallazgo arqueológico.


Más que entrar en detalles, comentaré brevemente los datos que recogimos y un breve resumen de nuestra impresión sobre el P.C. y lo adyacente.
Excavando para sacar cal, Fancesa descubrió cosas raras. Estas cosas raras terminaron siendo huellas de decenas de especies de dinosaurios.
Al parecer, era la orilla de un lago y con el movimiento del las placas tectónicas, esa orilla, había comenzado a volverse vertical. Hoy es una pared de unos 80º de inclinación. Allí, están impresas, indelebles, las huellas de estos increíbles y gigantes animales que algún día, por algún motivo dejaron de Ser.
Irónicamente, sus descubridores, Fancesa, han seguido en la ansiedad de seguir extrayendo cal de ese lugar excavando; el resultado, es el esperado, obviamente se comenzaron a derrumbar las paredes y con ellas, las “indelebles” huellas.
Tristemente, parados allí, en el mirador donde se aprecian las patitas de estos hermosos seres vivos, también se observan los derrumbes.
¿Será que todo lo que descubrimos es para destruirlo?

Con un día como el que nos tocó, con tantas lindas “casualidades” sumadas al soleado cielo que nos abrigaba, disfrutamos de este tour prehistórico mucho más de lo que esperábamos.
Bien, llegamos al sitio como decimos y nos atendió muy cordialmente la administradora Elizabeth Baldivieso del P.C.

Dio la autorización para que canceláramos como bolivianos en vez de como extranjeros. Al total nos sumaron 5bs por la cámara de fotos pero bue…, no íbamos a pelear TAMBIÉN por eso ¿o si…? Je je je.

Allí entonces ingresamos y luego de una pequeña espera comenzamos el paseo con un pequeño grupo y un guía muy instruido, sociable y simpático.
Fuimos hasta una puerta y el guía nos dijo, -Esto no es un simple paseo, no es un tour turístico, es un día de aprendizaje, es un viaje dimensional, es un vuelo al pasado, a la prehistoria, vamos a conocer a nuestros antiguos vecinos y los respetaremos tal como si estuvieran allí.- Continuó, - admiraremos su enormidad y nos sorprenderemos de su majestuosidad, de la perfección de sus pieles, de sus dientes, de sus garras, de sus formas, de sus dimensiones casi increíbles –

Dicho esto, comenzó el viaje al pasado y nuestro primer encare fue con un muy ágil depredador carnívoro. A continuación, verán muchas fotos en la sección Parque Cretácico (o haciendo click aquí)

Las fotos no tienen explicación pues hablan por si solas. Sugerimos que cualquier duda nos consulten (prusinol@gmail.com) o entren directamente a la página Web del P.C. (http://parquecretacicosucre.com/esp/)

Recibimos clases de paleneología (estudio de huellas) y paleontología (estudio de fósiles) en las que nos explicaba muchas características interesantísimas como lo distinguir a un dinosaurio carnívoro de uno herbívoro observando sus miembros posteriores y anteriores, mirando sus garras, sus dentaduras, la disposición de su estructura ósea, su hocico y muchas variantes más.
También el buen guía, nos aportó en privado, más datos del proyecto en los que explicaba que ese parque era municipal y era patrimonio de la humanidad; que desde el 2004 se han invertido 863 mil millones de dólares.
Allí habían 23 esculturas a escala real basadas en hallazgos que hasta con parlantes allí instalados reproducían los sonidos que hacían basándose en la cavidad óseo-nasal (por las que emitían los sonidos) y capacidad toráxica y muchos otros factores más; nos resultó asombroso ¡¡¡poder ESCUCHAR a nuestros predecesores!!!.

En el paredón había más de 5000 huellas diferentes conservadas la mayoría de ellas en perfecto estado. Fueron impresas desde hace 250 a 68 millones de años atrás (durante la era Mesozoica que duró 182 millones de años).

Aprendimos términos nuevos como Terópodo (Tero=Bestia Podo=Pié) Ornitópodo (Orni= Ave, Tópodo= Pié) pero sin duda, lo más impactante fue el Titanosaurio (promedio de vida de 80 a 100 años, 36 metros de largo y 18 metros de altura, sus crías eran de 2 metros de largo) y el Tiranosaurio Rex (rey de los lagartos tiranos). Ambos, realmente bestias, seres increíbles, indescriptible es el estar a sus pies, debajo de su abdomen, al lado de sus colmillos.

Otro dato interesante del Titanosaurio es que ¡¡¡consumía una tonelada de comida al día y aumentaba una tonelada de peso por año!!!, eran herbívoros, se alimentaban de las copas de los árboles y para ayudar la digestión tenían “Gastrolitos” que eran piedras (literalmente) en su estómago para ayudar a triturar la insólita masa que consumían a diario.
También allí había un museo con restos fósiles muy interesantes, con una sala de video-documentales muy interesantes también y el mirador que hablábamos al principio con larga vistas que no usamos porque había que pagar y el tiempo de utilización de éstos era muy reducido.

Hay además ahora un nuevo proyecto de preservación que tendrá un costo de 945 mil dólares en los que se cementará toda la pared donde están las huellas y se le pondrán pernos de 50cm para evitar futuros derrumbes o desprendimientos.


Abandonamos el vuelo mágico a la prehistoria un par de horas después de haberlo comenzado. Hasta ahora nos preguntamos sin en verdad nos fuimos de allí o si bien, nos trajimos dentro nuestro esos gigantes o si dejamos parte de nuestro pasar por allí.
Con un poco de nostalgia, con bastante alegría y satisfacción, con agradecimiento a la vida (y por supuesto a Liset que hizo todos los arreglos) volvimos a la “realidad” de Sucre.


Primer lugar donde ya no nos sentíamos tan extraños, donde la gente por tener barba o por vestir “diferente” no nos miraba raro (o tan raro).
Ciudad blanca como le llaman porque todas sus casas están pintadas de blanco.
Ciudad que alberga vistas fabulosas y para nosotros, recuerdos que cargamos en el alma, clavadas como dagas de amor, de nostalgia, de mucha alegría.

Eugenio nos albergó ya desde el segundo día pero él, no era una persona común.
Su casa, era un gran, gran, gran dormitorio que allí adentro tenía incluido el pequeñííííííísimo baño.


El era un personaje como ninguno. Sensible, amable, suave en su trato y su hablar, educado, curioso, inocente, muy linda persona que en el camino de la vida, fue muy grato encontrar. Encontrar decimos porque justamente, creo que todos deseamos encontrar Seres Humanos como Eugenio.
Caminando, paseando por la ciudad con él como guía turístico (gratis por supuesto) nos fue presentando a decenas y decenas de lugareños y turistas amigos suyos.

El primer día con él, nos llevó a conocer una casa en la que vivían 5 o 6 couchsurfers (termino por el que se denomina a quienes se registran y usufructúan el servicio de “couchsurfing”).
Allí conocimos a un inglés muy simpático y enérgico (Josh), un boliviano súper simple y abierto (Oscar), una alemana muy suave, agradable y madura para su corta edad (Sarita), una austriaca hermosísima persona y muuuuuy simpática (Susy), una china-inglesa muy dulce, inteligente y rebelde (Anna) y varios otros que no estaban tan fijos, de variadísimas nacionalidades que pasaban por allí unos días y seguían camino dejando una partecita de si mismos y llevándose en su corazón lo vivido, lo compartido.

Resultado fue que en Sucre, conocimos gente tan hermosa, tan abierta y amorosa que nos marcó sin duda, hasta ahora como la Ciudad-Amor del viaje.
En vez de 2 días, terminamos pasando más de una semana. Cocinando ñoquis una chilena, un uruguayo, un inglés, una austriaca y una alemana, comiendo en una cena, sentados en el piso, cantando todos juntos, ingleses, paraguayos, argentinos, chilenos, uruguayos, austriacos, bolivianos, alemanes, chinos, americanos, etc., etc.
No era fácil estar allí presente, sintiendo todo eso sin darse cuenta lo increíblemente agradecido que debíamos sentirnos por tener la posibilidad de ver, tocar, abrazar, conversar y hasta comer con gente, con seres humanos de puntos tan alejados del globo terráqueo que buscamos sin duda un objetivo en común, EXPERIMENTAR, VIVIR, buscar la verdad que hay en “…VIVIR EL PRESENTE, el presente y nada más…”

No se si la foto del año, pero sin duda, LA FOTO DEL MES



La mayoría de todos éramos estudiantes que habíamos abandonado lo que hacíamos buscando ese algo más, que se despertaba de a poco, en algunos más que otros, esa intuición, esa sensación de que la vida, no puede ser las cuatro paredes que nos ofrece el sistema, con esos límites tan estrechos.



Lorenzo Juilliard, mejor conocido como "el Lolo" fue también, una de las principales razones por las que extendimos nuestra estadía en esta ciudad.

Lolo, un francés simpatíquisimo, se caracterizaba (o caracteriza) por ser fanático, con 26 años, había recorrido Paraguay y había quedado fascinado. Nos contó de una forma muy intensa y de alguna forma, tan interesante que nos olbigaba a estar pendientes para no perdernos ni un detalle. Nos habló de fechas, de las colonias de menonitas y de todo lo que había aprendido y compartido con los hermanos paraguayos.

Lolo hoy en día debe estar viajando en alguna parte de Brasil puesto que su idea era dar la vuelta a Sudamérica íntegra. Ya llevaba para ese entonces recorrida, con un presupuesto INFERIOR incluso al nuestro (puesto que eran días de espera para que lo llevaran gratis a dedo) una gran parte del cono sur. Lolo, es un individuo muy destacable, con muchas cuestiones y una humildad envidiable. Lolo, para vos van nuestros saludos donde estés y donde estemos en este momento, desde el corazón.


Siguiendo con todo esto pero dando un pequeño vuelco, resultó que Luís Ernesto Espinoza Sánchez (conocido por Chamalú), el fundador de la Comunidad Ecológica Alternativa Janajpacha que funciona en conjunto con el hotel 4 estrellas ecológico “Planeta de Luz” se comunicó con nosotros haciéndonos saber que comenzaría el Foro Ecológico Mundial y sería bueno que estuviéramos allí para colaborar en las tareas al respecto (ya que no íbamos a pagar nada pues íbamos en condición de trueque)

Ese día decidimos despedirnos de nuestros AMIGOS y AMIGAS y emprender un nuevo rumbo. Las despedidas no fueron muy superficiales que digamos. Sobre todo con Susy (la austriaca) y con Oscar (el boliviano) que fueron conexiones muy cercanas y profundas tanto como para Jazmín como para mi.

Por allí, pasaba la ruta que en algún momento, meses atrás, trazamos con Jason.
Hoy, estamos viajando, creciendo juntos Jazmín y yo; Pablo; Jason como ya saben tomó otro rumbo, sus tiempos y necesidades resultaron ser diferentes desde un punto en adelante. Sintió que debía enfrentarse a sus miedos y nos quedamos muy alegres que nos “abandonara” para encontrar su propio camino.
Hoy por hoy está entrando a Perú rumbo a la selva y nosotros, dejando esta hermosa ciudad que créanos, no es fácil de hacer.

Chamalú nos mencionó que debemos estar el 28 de noviembre a más tardar en Janajpacha, ubicada en el pueblito de Marquina, Cochabamba, (http://es.wikipedia.org/wiki/Cochabamba) Bolivia si nos es posible ya que se necesita mucha ayuda en la Comunidad. (http://chamalu.com/)

Nuestro paso por Sucre fue temporalmente hablando, mayor de lo previsto, por lo tanto, viajamos en ómnibus desde Sucre a CBBA (Cochabamba) ya que no podríamos hacer casi 400kms en 2 días.
El pasaje normalmente es de 30 o 40bs, pero resulta que las bicicletas salen 20bs extra cada una.
Luego de regatear y lloriquear un rato, logramos que nos bajen los pasajes a 30 bs bicis incluidas; fue de los regateos más difíciles, pero lo logramos.
Las bicicletas las tuve que subir yo mismo porque sobre la salida del bus, se negaban a llevárnoslas por 30 bs. (era de esperarse que alguien se diera cuenta de la “estafa”)
Finalmente llegamos como 8hs después a CBBA. En la terminal literalmente tiraban los bultos para afuera de las bodegas y nuestras bicicletas no fueron una excepción.
Allí, de esa forma a las 4 AM juntando las partes en medio del paso de otros buses que nos tocaban bocinas, entre puteada y puteada (nuestras), con linterna buscando resortes y pedazos de bicicleta por todos lados arribamos a la Terminal de ómnibus de Cochabamba.
Finalmente, eran tantas las partes que nos faltaban que los encargados del bus, nos dijeron que fuéramos luego de las 7 y 30 a buscar en la bodega, con buena luz lo que faltaba. En vez de masticarlos y comerlos vivos, decidimos tranquilizarnos y aceptar su inteligente oferta.




Otras fotos destacables de la ciudada de Sucre,
capital del departamento de Chuquisaca, Bolivia



Parece mentira las cosas que veo..., en las calles de Sucre



Fotos Nocturnas desde el mirador de la Recoleta

Varias fotos todas ellas con nombre

Última foto nostálgica tomada desde la Ciudad-Amor



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